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22 de junio de 2008

V

Nada más fácil
que, ante la duda,
encontrar la decisión.
Nada más fácil
que, ante un problema,
encontrar la solución.
Nada más fácil
que, ante un obstáculo,
encontrar su desaparición.
Nada más fácil
que, ante la inseguridad,
encontrar ser empujado.
Pero, si la decisión ante la duda
se encuentra sin planteársela,
la duda, irá siempre con uno mismo.
Si la solución al problema
se encuentra sin percatarse de él,
el problema, continuará siempre cono uno mismo.
Si la inexistencia de obstáculos
se encuentra sin ni siquiera conocerlos,
los obstáculos, nacerán siempre con uno mismo.
Si el empuje ante la inseguridad
se encuentra sin un mínimo esfuerzo,
la inseguridad existirá siempre con uno mismo.
Porque la vida es un camino
en el que se encuentran dudas,
problemas, obstáculos e inseguridad.
Es un camino individual,
desde el principio hasta el final
que uno mismo, paso a paso,
tiene que ir experimentando.
Porque en ese camino,
las dudas son infinitas
y, si uno mismo,
no decide qué dirección tomar,
su camino será un laberinto
del que nunca saldrá.
Porque en ese camino,
los problemas son constantes
y, si uno mismo,
no encuentra soluciones,
su camino será tan difícil
que, nunca verá su final.
Porque en ese camino,
los obstáculos son permanentes
y, si uno mismo,
no quiere apartarlos,
su camino será tan pesado,
que no deseará avanzar.
Porque en ese camino
no hay nada seguro
y, si uno mismo,
no intenta vencer la inseguridad,
su camino será tan incierto,
que no sabrá continuar.

Y ese camino, que es la vida,
hay que recorrerlo paso a paso
y, si hay alguno que falla,
siempre que se luche por levantarlo,
es posible que su recorrido
sea más agradable y seguro.

El camino es para todos;
pero en él, cada uno,
tiene su propio destino.
Su meta, su final,
eso... ¡eso es de uno mismo!.
Autora: Rosa Mª

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