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11 de abril de 2011

CONVIVIR CON EL RENCOR

No me halagues, para luego insultarme;
no me abraces, si por mí no sientes amor;
no me mimes, para luego echármelo en cara;
no me protegas, para luego proporcionarme dolor.

No me hables, si del corazón no te sale;
no me ayudes, para luego decirme lo que por mí haces;
no me disculpes, para luego sentir un rencor muy grande;
no me mires, si lo haces con rabia y con desdén.

No me apoyes, si tu pilar es inestable e insoportable,
pues todo cuanto haces por mí, nada me vale;
mas prefiero tu distancia, y tu poco entendimiento,
que una palabra tuya que ya nada sé lo que vale.

Y si tú, mi querida hermana, nada me quieres,
aceptaré con resignación tu voluntad;
pero sí te pido que te decidas, ya, querida hermana,
porque yo así, a tu lado, no puedo luchar.

Y si tú, mi querida hermana, tanto rencor me tienes,
no vale en absoluto la voluntad que falsamente me das,
porque prefiero una palabra sencilla y en el tiempo,
que falsas intenciones que luego no son más que mal.

Y sí, hemos de convivir juntas, pero cada una en su lugar;
y si eso no lo aceptas, mi querida hermana, es tu problema,
pues no deseo más ya tu inestabilidad y tu falsedad;
mas ya no puedo dirigirme a ti con confianza, por tus mil caras;
mas ya sólo me queda aguantar tus quejas y tu amargura,
que a todos culpas, menos coger el timón de tu vida y no más.

Ahora, en el silencio de la madrugada, cuando por fin callas,
puedo pensar que ya no me he de amedrantar ni empobrecer;
son muchos años los que así llevamos juntas,
mas la distancia y el tiempo, no ha hecho mas que tu odio hacer.

Ahora, ya no siento culpa de mí por tu malograda vida,
porque es tu vida, no la mía, y tú eres ya mayorcita;
mas no cuentes ya con mi apoyo si tanto me odias,
mas bastante tengo ya con mi carga que tanto me martiriza.

Ahora, sí, aguantaré tus lamentos, tus quejas, tus culpas;
pero, ¿sabes?, cuanto más gritas, más lejana de mí estás,
porque echar la culpa a los demás es muy sencillo,
sin tan siquiera mirarte tú por dentro y hacer tu vida ya.

Mas, ahora en el silencio que nos dejas por un momento,
no deseo mas que hacer de este día un día nuevo,
y por más que chilles y te desbarates con tu odio y tu rencor,
no dejaré de pensar que mi vida es mía y la dirijo únicamente yo.

Autora: Rosa Mª

5 comentarios:

SENTIR LA POESÍA dijo...

Bueno, sólo quiero decir que si este poema se basa en algo real, se encuentre la concordia y la convivencia razonable para que no haya rencor ni discusiones.
Siempre es triste que en la familia haya tensiones.
Mejor dialogar que discutir.
Suerte. :)

Scarlet2807 dijo...

Quiero lo mejor para tí
Eres una gran amiga,...
Muchos besos, Scarlet2807

Rosa Mª dijo...

Sentir la Poesía, por desgracia, mi poema se basa en un hecho real, que tiene muy poca o ninguna solución. Pero bueno, es con lo que convivo.
¡Feliz día!
Rosa.

Rosa Mª dijo...

Mi querida Scarlet, ya no sé lo que es mejor para mí. Salgo bastante de casa, y apenas estoy, así es que, de momento, es lo que hago.
Muchísimos besos, preciosa. Rosa.

José dijo...

Me gustan esas mariposas revoloteando por tu espacio jajaja
Busquemos la alegría donde sea, seguro que la hay en abundancia...