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31 de julio de 2012

EL MOMENTO OPORTUNO


No, ya no vivo de recuerdos, ni del pasado. Aunque me haya marcado todo este presente, aunque me impida vivir en plenitud constantemente.

No es bueno vivir del ayer, pues el ayer ya pasó y no se puede repetir,  ya sea bueno o malo. Tampoco se puede vivir de lo que todavía no ha acontecido, del mañana. La vida es este momento, el ahora, este mismo instante.

La vida es precisamente este segundo que me hallo contigo. Intento compartirlo contigo, aunque sea en la distancia, pero compartido; ¿por qué?: pues porque aislada, la vida tiene poco sentido; porque la distancia se torna  cercana y porque cuanto tengo dentro de mí y puede llegar a ti, es algo que merece la pena describirlo.

Sí, ahora sí tiene sentido existir. El día a día es difícil, rudo, pero algo tiene que hacerlo más ameno, más oportuno. Y son estos instantes en que la mente se deja llevar por lo compartido, siempre y cuando se haga de ellos, el crecimiento oportuno. Sí, ahora nace un nuevo momento, un instante para ser vivido y, ¿qué mejor que hacerlo contigo?.

Los días parecen iguales, monótonos, seguros; sin embargo, sólo es apariencia, pues la igualdad no puede existir; se nace, se muere, se adquieren nuevas amistades o enemistades, se siente, se respira, y cada inspiración y espiración es diferente. No hay monotonía, sino apariencia de ella, porque el aire se mueve, el tiempo cambia, aunque nosotros actuemos y pensemos de la misma manera, sólo por nacer el día es un cambio, un nuevo despertar; otra cosa diferente es lo que hagamos nosotros de ese despertar, de ese escoger, de ese actuar. Y seguridad, ¿de qué?, si cada décima de segundo es un nuevo instante que puede o no puede acontecer, si pendemos de un hilo que no sabemos si vamos o no a suspender de él.

Por eso, por esa misma inseguridad, por esos cambios que transcurren sin cesar, hay que hacer de ellos que transcurran lo mejor posible, percibiendo lo que a nuestro alrededor ocurre, desarrollando cada uno de los sentidos que tenemos sin olvidarse de ninguno, adoptando una postura de acogimiento ante las nuevas situaciones, aprendiendo de los errores, y dejando de lado lo que fue y lo que podría ser. La vida es lo que es, es un presente.

Y toda edad merece ser vivida con la misma actitud. No por ser más mayor, se tiene que tener menos posibilidad de actuación. La vida tiene edad, sí, y precisamente por ello, no se debe rechazar.



Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

2 comentarios:

Lapislazuli dijo...

Estupendo texto, muchas reflexiones, pero sobre todo con esperanza
Un abrazo

Cinarizina dijo...

Mi querida Rosa...qué bendición más grande tengo de compartir contigo cada día. Te estoy leyendo y puedo sentirte cerca. De verdad que compartir es lo que le da sentido y significado a nuestra existencia. Es hermoso estar acá, conocer tu pensamiento positivo y nutrirme de tus reflexiones. Me encantó leerte, recibe todo mi cariño y un fuerte abrazo. QDTB.