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14 de marzo de 2013

EL VASO

Voz: Beatriz Salas
Producción: http://beatrizsalas10.blogspot.com/
EL VASO

Lo importante es tenerlo,
no importa cómo se vea,
pues eso es la vida, tenerla,
no importa cómo llega.

Lo importante es tomarlo,
aunque vacío esté, llenarlo,
de esperanza y sabiduría,
de interés y gracia recibida.

Es frágil, puede ser rallado,
puede caer y ser destrozado,
pero puede cuidarse y valorarse,
porque él es todo un regalo.

Puede ser transparente u opaco,
grande, pequeño o tal vez mediano,
pero podemos hacer de él,
algo bello y con mucho encanto.

Puede que su utilidad sea usarlo,
o realmente algo bello y con encanto,
algo que nos dé sustento y belleza,
con que llenar el corazón amargo.

Es vulnerable, debe ser cuidado,
pues en cada momento tomado,
hay que limpiar aquello usado,
para, de nuevo, poder tomarlo.

Lo importante, es verlo, sentirlo,
así la vida es como un frágil vaso,
cada día que de nuevo despertamos,
llenándola o vaciándola según el paso.

Mas el vaso y el paso son nuestros,
lo veamos claro, difícil o regalado,
mas nuestra alma se llena y sustenta,
con la delicadeza y amor que reflejan.

Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

9 comentarios:

Mª JOSÉ Ferrer Gonzalez dijo...

Precioso poema al vaso, a la vida, como siempre genial. Un abrazo Rosa.

Maruja dijo...

Fantástico, como todo lo que escribes en este lindo blog. Un beso.

Carmen dijo...

Fabuloso tu poema Rosa, escribes divinamente, mis felicitaciones.Gracias por tu visita, la agradezco de corazón.Un abrazo.

Yashira dijo...

Un vaso lleno de sabiduría nos regalas y yo te lo devuelvo lleno de cariño.

Besos desde mi mar.

Lapislazuli dijo...

Muy buena analogía
Abrazo

Ambrosía ignota dijo...

Todo es actitud, bien versado Rosa.

Julie dijo...

Bellísimo poema, te mando mi cariño. Me ha encantado.

La abuela frescotona dijo...

tu vaso es la vida misma a la que debemos cuidar y agradecer sus bondades, saludos querida amiga

Ceciely dijo...

A cada uno nos toca llenar ese delicado vaso... con sabiduría, bondad y esperanza. Pero más que nada, cuidarlo, no dejarlo nunca vacío.
Mucha filosofía en tu lindo poema, Rosa María.
Abrazos y besos.