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1 de abril de 2013

CARTA A MI QUERIDA AMIGA


Mientras ella dormía, me planteaba la manera de que su frágil corazón se sintiera mejor, de que su manera de ver la vida fuera diferente, de que despertara con una forma más positiva, de que su mal presagio se convirtiera de súbito en un exquisito existir.
No, no son palabras hacia algo que siento o quiero, sino es un rezo, un clamor de alguien a quien quiero con toda mi alma. Mientras ella duerme, rezo para que alcance su paz, para que despierte como si todo fuera un mal sueño y todo fuera irreal.
Mientras ella duerme, yo sueño en mi corazón plenamente despierto y activo, que alcance lo que tanto ansía, y es que la dejen vivir.
No, no es un amor platónico sino un amor sano de una gran amiga, una gran persona, sí, tú, que me acompañas en cada uno de mis temores y desvelos. ¿Qué puede hacer una persona como yo, tan insignificante, pero que tiene en ti tanta confianza y tanto cariño?
Si estuviera en mi mano, ninguno de tus malos pensamientos pasarían por tu cabeza, haría lo que fuera por verte sonreír, por ayudarte a que no sufrieras lo más mínimo y que ni una lágrima derramara por tus mejillas a no ser que fuera por emoción.
Si pudiera elegir si mi alegría o la tuya, no lo dudaría querida amiga, pues me importa tu dicha y tu buen existir.
Sí, es cierto que la vida te ha jugado y te juega malas pasadas, que todo no es de color de rosa, e incluso puedes pensar que estas mis palabras son eso, palabras. Pero no es así, ahora que estás descansando, te siento una respiración tranquila y serena. Así deseo que te sientas, no solo mientras duermes, sino a lo largo de toda tu buena y gran presencia.
¡Nadie sabe quizás valorarte! Todos, absolutamente todos, cometemos errores, yo entre ellas que tengo más errores que virtudes; solo sé que siento una gran debilidad por ayudarte, que eres una persona extremadamente maravillosa, con tus defectos, claro, pero que acepto porque sin ellos no serías tú; a mí me gusta algo que valoro mucho de ti: la autenticidad. Eres totalmente auténtica, sincera y plena.
Ahora, que por fin puedes descansar un rato, yo rezo porque despiertes  con más sosiego y más calma.
Siempre, absolutamente siempre seremos amigas, para lo bueno y para lo malo. Ahora soy yo quien te abre mi mano y mi corazón, si de algo te sirven, mi persona completa, mi hombro para que te arrimes y sobre todo, el calor humano del que ahora cualquier persona carece cuando atraviesa un mal momento.
Yo no, querida amiga, yo estoy a tu lado porque sé que no estás pasándolo bien, que sinceramente y con muchísimo gusto estoy a tu lado y que espero estemos no muchos sino muchísimos años cogiéndonos de la mano.
Yo te he fallado y no deseo volver a hacerlo. Te pido un millón de disculpas si, debido a mi torpeza, a mi nula experiencia, no esté a la altura de las circunstancias, pero sí sé que siempre siempre mi corazón y mi mente estarán siempre deseándote que salgas adelante y que puedas reírte de estos momentos tan amargos que ahora te acuden.
Yo, mi querida amiga, siempre estaré a tu lado, con las manos abiertas, con mis oídos para siempre escucharte, con mi sinceridad en el alma … y con la lealtad que tú nunca dejas de lado.

Te quiero muchísimo querida amiga.

3 comentarios:

Carmen Real dijo...

Hola bellisima la carta a la amiga
que belleza es un canto a la amistad
un fuerte abrazo
carmen

Yashira dijo...

Hermosos deseos para una amiga del alma, espero que se hagan realidad y tanto ella como tú tengáis una feliz existencia.

Un abrazo desde mi mar.

Ceciely dijo...

Carta llena de sinceridad y de amor para una amiga que necesita de ti.
Bellos sentimientos derramas Rosa María.
Abrazos y deseo que todo vuelva a la normalidad.