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17 de mayo de 2013

CUANDO LA MENTE NO RESPONDE


No acepto cómo soy, cómo siento, cómo pienso. No acepto mi manera de ser pero por mucho que quiera cambiarla me es imposible.

Me pregunto, cómo se hace para cambiar, si se nace de una manera determinada y no se puede modificar.

Soy una persona adulta y como tal supongo que tendré herramientas para hacerlo, pero no las veo, no las utilizo si las tengo. Soy inestable y triste per se y como tal me cuesta ser alegre, ser estable, a pesar de todo lo que tengo y que valoro.

Tengo dos ojos con los que ver las cosas que me ofrece la vida, dos manos que, aunque me muerda por ansiedad, son servibles; tengo tacto en ellas, con las que sentir lo que en ellas se posa. Tengo dos oídos que funcionan a la perfección con los que escuchar el trinar de los pájaros, el ruidos de los coches en la ciudad, los niños jugando...

Tengo dos brazos, dos piernas, físicamente estoy bien no me falta de nada pero hay algo que no me funciona: la mente, la cabeza.

¿Cómo regular la mente? ¿Cómo hacer que esos pensamientos que frustran, que amargan, que no dan paso a que la mente no pueda estar acorde con lo físico?

Cuerpo-mente: dos aspectos que supongo han de estar en equilibrio, a la par para que la persona se sienta bien.

Cuando el cuerpo se siente mal sí existen variables o pruebas que determinan tal mal, existen análisis, radiografías, pruebas que verifican ese malestar; sin embargo, cuando es la mente quien juega malas pasadas, cuando existe ese desequilibrio cuerpo-mente, no hay prueba alguna que lo determine. Es la palabra de la persona que sufre frente a los demás que no entienden ni ven tal adversidad.

Y la vida sigue, los días pasan, pero la inseguridad, inestabilidad y desasosiego martirizan ese pasar, ese momento, ese día.

¿Cómo desarraigar esa enfermedad? Porque sí, es una enfermedad de la mente, existe algo que impide a la persona ser como se quiere, ser uno mismo; sí, ya sé que es incomprensible para aquellas personas cuyo cuerpo-mente están en equilibrio y no entienden el lenguaje de este mal pasar.

Ojalá, algún día, se llegue a tener pruebas fidedignas (aunque lo veo imposible) para entender el desequilibrio existente entre el cuerpo y la mente pues tan importante es la mente como el cuerpo.

Tan solo dejo esta reflexión de esta persona que escribe que sí razona, no tiene ninguna enfermedad física, puede dar gracias a Dios por todo cuanto tiene, un trabajo de funcionaria que le permite tener unos ingresos pero que se siente indefensa ante el poco entendimiento de su desequilibro emocional o mental que puede llegar incluso a hacer abandonar todo cuanto tiene, incluso a las personas que la quieren.

Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

4 comentarios:

"TERE" dijo...

Hola Rosita, qué escrito tan profundo desde tu alma y tu corazón. Pasé por una enfermedad en la mente, en el cerebro así qué sé lo que se sufre, pero gracias a Dios no es tu caso, pero también pasé por lo que vos manifestás, así que puedo entenderte con el corazón. En ambos casos me rescató Dios, es indispensable identificar qué nos está robando la paz, la armonía de nuestra mente, que nos está trayendo culpa, etc. qué es lo que nos desanima y nos frustra y poder renunciar una a una cada situación en el nombre de Jesús... 1 Pedro 5:7 nos enseña que debemos echar toda nuestra ansiedad sobre Él porque Dios tiene cuidado de nosotras, y esa palabra la experimenté en mi vida y sé que cuando identifiques aquello que te angustia, y lo renuncies en el nombre de Jesús y lo dejes en sus manos, la presencia del Espíritu Santo va a comenzar a renovar tu preciosa vida. No podemos solas querida amiga, por eso en Filip. 4:13 nos enseña que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece y por muchos años intente hacerlo por mí misma y te aseguro que hice muchos líos, hoy que Dios me sanó, quiero alentarte a vos también a que te pongas en sus manos y que nunca te olvides lo importante que sos para Él. Te aprecio mucho, gracias por tus palabras en mi blog, sigo orando por tu vida, ponete de pié por dentro y dejá que la presencia de Dios te infunda nuevas fuerzas. Cariños desde Argentina, tu amiga que siempre te lee y está pendiente de tí. Tere

Claro de Luna dijo...

Rosita comparto plenamente lo que dice "Tere", con su permiso y el tuyo,soy muy creyente...a mí, Dios me paró de un cáncer imposible, de eso 20 años atrás. Confía en Él..
Una cosa más debes ver un especialista ...puede existir un estrés oculto, o desnivel estacional..
Ánimo Rosita... Párese y con Dios al lado al médico.
Todo mi cariño un abrazo y estaré rezando para que todo salga bien

elisa lichazul dijo...

la mente es un laberinto allí habitamos y nos construimos
podemos intuir y decidir que pensamientos enfocaremos

un poco de concentración y tenacidad
la perspectiva de nosotros puede resultar positiva tanto como lo intentemos

buen fin de semana MARIA
abrazos

elisa lichazul dijo...

pd...siempre te escribo el segundo nombre jejeje
a esta hora ya ando con las neuronas medias dormidas