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26 de agosto de 2014

ACEPTACION



Hoy, ante mí un nuevo día;
¿de qué depende su ilusión?:
tal vez, de fingir una alegría;
quizás, pensar que hay amor;
o, ¿por qué no la aceptación,
de que reflejo de la vida soy?
Si nada veo, oscuridad habrá;
si quietud, el tiempo su virtud;
si voluntad, a lugar su dicha;
si angustia, ni de lejos alegría;
si lamento, ningún haber nuevo;
si pasar sin buscar, nada hallar.
Si acepto cada error, su valor;
aceptando el miedo, su ocasión;
aceptando mi ira, gran sosiego;
aceptando la ineptitud, quietud;
aceptando diferencias, la calma;
aceptando confianza, la ilusión;
aceptando mi identidad, tal cual,
acepto la vida, con toda verdad.
Nadie por mí, puede su aceptar;
nadie más que yo, su despertar;
nadie, su ilusión en mí suscitar,
si no soy yo misma su valor dar;
pues  nadie es realmente igual:
irrepetible y única en su pasar.
Nada hay como aceptar la vida,
que se nos dio sin nada esperar;
nada hay como aceptar renuncia,
a este universo desear olvidar;
pues solamente aceptando la vida,
se renuncia a una angustia vital;
y solamente aceptando cada día,
se renuncia a diariamente pasar,
aprovechando en cada instante,
para aceptar a cada paso sumar.


Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

2 comentarios:

AMBAR dijo...

Hola Rosa María.
Aceptar la vida tal cual, y aprender de lo que cada instante nos ofrece, es saber vivir un poco más en calma y mejor, gracias por tus letras, que nos hacen pensar en la realidad de cada día.
Ya repasé las anteriores.
Un abrazo.
Ambar

Dulce dijo...

"aceptando mi identidad, tal cual,
acepto la vida, con toda verdad."

Yo me quedo con eso, es el principio para poder disfrutar de la vida, aún con pequeñas ilusiones.

Besos dulces.