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1 de agosto de 2014

DESPIERTA



Abro los ojos, y me pregunto ¿quién soy?
hacia dónde me dirijo, en qué lugar estoy;
sin interés ni proyecto mas que mejorar,
ser mejor persona, no volver a empeorar;
no caer en trampa alguna, sin estabilidad;
alzar la mirada y ... ¡no dejar la voluntad!
Palabras que pueden tal vez, ser verdad;
aferrarse a cualquier cosa para continuar;
sentir un vacío inmenso de derrota total;
perder el miedo, quizás  ideal a alcanzar;
existir,  sin esperanza, solo por aguantar.
Abro las manos, ¿para poder quizás dar?
¿Qué dar tras un alma desacorde y átona,
que nada puede ofrecer en su oscuridad?
¿Qué son las manos sino una oportunidad?
¿Acaso ofrecerlas mejor que esconderlas?
Paso los años sin comprender un instante;
cerrando los ojos y añorando un presente;
sin esperar nada, sin dejar rastro alguno;
incógnito pasar lejos de avance oportuno;
sin huella ni recuerdo que dejar al futuro.
He caminado por sendas muy polvorientas,
tomado rumbos equivocados e inseguros,
cayendo sin saber levantar por el miedo,
incertidumbre,  incapacidad, desasosiego,
confiando sin acertar, fingiendo acierto,
mas cerrando puertas que daño hicieron.
Y cerrando el corazón, ..., ¡hermético!;
que nada siente, a pedazos ya inmensos;
sintiendo sus latidos y su vacío completo,
preguntándome si aun hoy, algo siento;
mas el dolor y la insensibilidad , ciertos.


Autora: Rosa Mª Villalta Ballester




2 comentarios:

AMBAR dijo...

Hola Rosa María.
Profundo, sentido y dolido.
Este poema es una meditacón profunda, un meterse en la cueva del alma.
No, nunca te cierres al dolor, porque si lo haces tampoco podra entrar la alegría, la vida es, eso, penas y alegrías mezcladas.
Un abrazo.
Ambar

Dulce dijo...

Hay que abrir los ojos y sólo ver la vida en frente.

Beso dulce y buen fin de semana.