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14 de junio de 2015

NUESTRO NIÑO




NUESTRO NIÑO

Es preciso hablarle a nuestro niño,
porque él está en nuestro caminar,
no se ha ido está en cada uno,
como el horizonte, como el mar.
En él habita nuestro espectáculo,
de recibir el día o dar marcha atrás,
en él existe odio o tal vez ternura,
dejándole que salga sin escapar.
No dejes que ese niño te torture,
pues has dado ya pasos más y más,
pero el niño te llama, a ti acude,
más allá de cualquier finalidad.
Haz caso a ese niño que te llama,
no dejes que te venza tu edad,
hazle caso a ese niño hablándote,
pues sólo tus nervios te alejarán.
Déjale que se exprese en tu cuerpo,
mírate y no finjas para nada mirar,
que dentro de cada uno va ese niño,
que golpea o destruye tu integridad,
Dale paso para que tu rumbo siga,
déjale tranquilo para tu serenidad,
hazle un hueco en tu corazón tierno,
y abrázale, no dejes tu calor dar.
Y si a ese niño le das tu cobijo,
mejor y más alegre podrás caminar,
pues solo niño y hombre unidos,
podrán alzar su voz sin gritar.
Dale nombre si deseas al niño tuyo,
pues eres tú mismo y nadie más,
dale tu mirada y todo tu mimo,
pues … su corazón y el tuyo van.
Y ese niño que siempre va contigo,
aunque seas anciano o de bastante edad,
no te dejarás sino cuando tú quieras,
pues el niño … siempre contigo va.


Rosa Mª Villalta Ballester

2 comentarios:

Dulce dijo...

Es un regalo saber conservar al niño que fuimos alguna vez y que podemos seguir siendo muchas veces, entendiendo que la inocencia puede ser una virtud aún en la adultez.

Besos dulces y feliz semana para ti.

Yashira dijo...

Qué razón tienes Rosa, todos conservamos a nuestro niño dentro, podemos mirarlo y darle nuestro amor o ignorarlo, pero eso no nos ayudará. Pienso que debemos dejarse ser, expresarse a través de nuestro yo actual y desde nuestra posición de adulto comprenderle y darle todo lo que en su día le faltó.
Un abrazo, preciosa entrada.