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11 de diciembre de 2015

COSAS IMPORTANTES






A nadie y nada hay que ignorar. A veces, las cosas más nimias y las personas que peor impresión nos dan son las que más nos aportan.
En este mundo consumista y competitivo se han dejado de valorar las cosas más importantes como la confianza, la armonía, la sinceridad, …
Es muy común el sentirse utilizado por alguien, el desear las cosas más valiosas, como si lo más importante fuera eso, el valor.
Y, ¿dónde se halla la verdadera riqueza, en el valor material? ¿dónde se halla el verdadero valor de las personas?
En la mayoría de ocasiones desperdiciamos cosas de gran valor humano, de gran riqueza, que tenemos delante nuestro y no logramos percibir, valorar. Así pasa también con las personas.
Hoy en día, cada vez hay más gente sola; las personas nos quejamos de soledad; pero también somos selectivos; no todas las personas nos van.
¡Cuántas veces hemos despreciado a personas que nada nos creemos nos aportan o nos caen mal o no son simplemente de nuestro agrado! ¡Cuántas oportunidades hemos dejado pasar!
Y desde mi rinconcito personal puedo asegurar que he despreciado y desperdiciado oportunidades  tanto humanas como situaciones que, posiblemente, me hubieran hecho más armoniosa y alegre el presente pero que bien sea por prejuicios o temores que se nos imponen, no he sabido valorar de una manera objetiva.
En el camino de esta vida, hay personas y situaciones que se nos presentan y desperdiciamos sin ni tan siquiera valorarlas. Y ¡qué error más grave no hacerlo!



Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

4 comentarios:

Ester dijo...

No siempre estamos dispuestos para aceptar y a toro pasado nos arrepentimos algunas veces, con los años no he aprendido nada, quizá un poco mas tolerante pero poco mas. Cuido de lo que tengo lo mejor que se porque lo que mas agradezco es la familia y los amigos. Un abrazo después de reflexionar contigo.

ana dijo...

Las personas van pasando y saliendo de nuestras vidas, unas nos dejan más huella que otras. A veces nos dejamos llevar por la primera impresión y con el tiempo nos damos cuenta que estábamos equivocados. Con que sólo escucháramos, llegaríamos a comprender mejor. Un abrazo

Dulce dijo...

Uno siempre deja pasar momentos, personas, es algo natural en la vida, lo importante es tomar consciencia de ello en algún momento, para saber apreciar lo que se nos presenta en el camino.

Veo tienes un libro, felicidades por ese logro también.

Besos dulces y dulce fin de semana.

Kasioles dijo...

Lo que expones en tu entrada me hace pensar.
Y reconozco que no te falta razón, vamos demasiado corriendo a todas partes y se nos escapa el valor que la gente de nuestro entorno puede tener.
Si te soy sincera, yo no soy mucho de relaciones sociales, el atender a mi familia absorbía mi atención, pero sí puedo decirte que, todos los que han venido a mí, les he acogido con cariño.
Las cosas de valor material, nunca han tenido prioridad en mi vida.
¿Cómo no me has dicho que habías publicado un libro?
Algo así no es para que se quede en el silencio, hay que recibirlo con campanillas. Felicidades, de corazón, me haré con él.
Aprovecho para desearte una muy FELIZ NAVIDAD en compañía de tu familia.
Abrazos y cariños.
Kasioles