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18 de octubre de 2015

EL PRESENTE























Nacemos y morimos igual,
ventajas y desventajas a tratar,
simplezas y complicaciones hay,
mas dejarlas error que subsanar.
Si de una mano puedes fiar,
si una palabra optimismo te da,
si un nuevo rumbo hay que virar,
si un pilar hay en el que apoyar,
¡levanta y sigue con suavidad!
¡nada igual que te pueda alzar!
Desde la distancia y la sinceridad,
desde el miedo y la soledad,
desde la esperanza y frialdad,
desde el silencio y la profundidad,
¡no dejes de mirar al frente
pues detrás todo es diferente!
¡la realidad solo en el presente!
Y no hay peor mal que la mente
que deja el ahora y el ayer detiene;
Y si el instante se deja ausente,
¡adiós realidad, …, sencillamente!


Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

17 de octubre de 2015

SIN DARME CUENTA




















Sin darme cuenta,
me caí en un profundo pozo,
me levanté y retomé el camino,
seguí unos valores profundos.
Sin darme cuenta,
me exigía de una forma absurda,
sellé la confianza que daba y tenía,
derroché palabras que no cumplía.
Sin darme cuenta,
los días pasaban y no entendía,
regresé al pasado que nada tenía,
absorbí un período que no quería.
Ahora,  …, me doy cuenta,
que del pozo se sale si hay guía,
que los valores son y tienen vida,
que las palabras son solo armonía,
que los días pasan y son una dicha,
que el pasado está y su peso calibra,
que ahora estoy y algo significa.
Ahora, …, me doy cuenta,
que nosotros, aunque diferentes,
iguales en nacer y también expirar;
que, aunque diferentes oportunidades,
se puede pensar y también razonar;
que, aunque muy diferentes,
es bien cierto que en el mundo un lugar.
Sin darme cuenta,
el lugar en el mundo grande y profundo;
y … en el corazón,
quizás algo tan profundo y seguido
como el cariño y un querido latido.



Autora: Rosa Mª Villalta

5 de octubre de 2015

PALABRAS DE SINDEL: CONFIANZA








CONFIANZA Y CRECIMIENTO

Hallar confianza es lo más esperanzador que hay. La confianza se puede dar o se puede hallar. Se puede dar de una manera o en una medida y tomársela de otra forma o mesura; se puede dar confianza siempre y cuando se tenga con uno mismo.
¿Se necesita confiar? Desde mi punto de vista sí. Se necesita para tener seguridad si bien el primer paso es confiar en sí mismo. Confiar es querer, es dar, es recibir. Es dar un paso que rompa el aislamiento y la soledad. Es hallar la manera de tener esperanza, alegría, ilusión. Por ello tan importante es darla como recibirla. Darla supone abrirse, abrir el corazón, la sinceridad, el cariño, … Y ¡qué gran regalo recibir todo esto! ¡Qué placer y serenidad poder contar con ella!
¿En quién confiar? Confiar es muy sencillo cuando se precisa cariño, cuando la soledad o el aislamiento acechan, cuando se precisa amistad, cuando se abre el corazón. Y es muy sencillo en esta situación caer en la falsedad de la misma. Y … ¿cómo saber en quién hacerlo? A día de hoy, es algo que no sé pues la necesidad de hacerlo conlleva caer en la red de la falsedad y el engaño.
Por desgracia, sé qué es confiar y sentir que ha sido en vano. También es cierto que he dado confianza y después no he sabido o no he podido seguir dándola. Y es que … cuando los sentimientos se desbaratan, cuando el engaño toca la puerta, cuando uno se desprecia a sí mismo por carecer de esa llamada confianza, la realidad es que la palabra confianza se torna oscura y amarga.
Envidio a aquellas personas que pueden y saben en quién confiar, en vivir de lleno la confianza. Sí, las envidio. No lo niego. Confiar, para mí, es algo muy arriesgado, sí, demasiado; tal vez por mi falta de ella; tal vez porque la haya probado o utilizado sin beneficio alguno o más bien nociva para mi salud mental.
El riesgo de la confianza es la verdad o la mentira. Y siento que confiar es lo más bello de la vida pues abre las puertas a la esperanza, a la confidencialidad, a la seguridad, al intercambio de pensamientos, sentimientos e ideas.
Confiar supone aprender a perdonarse, a aprehender lo que la otra persona comete errores o falla; supone adentrarse en la sinceridad, en dejar de lado y lejana la mentira para que con la confianza se crezca como persona y se haga una humanidad más sana y honesta.
Evidentemente confiar se hace o no en función de cómo se aprecia la falsedad o mentira; pero no cabe duda que hacerlo supone un pilar esencial para la felicidad y el crecimiento personal.
Cuanto más confianza se dé y se halle, más humanidad y sociabilidad se podrá también experimentar.
Por último acabo esta reflexión con una cuestión, si la confianza nos permite hallar un crecimiento a nivel personal y de humanidad, ¿por qué no dirigirnos y proporcionarla sin temor a caer en círculo de la mentira y la  decepción?
Quizás, en muchas ocasiones, las desconfianza es dada por haber vivido en primera persona la voluntad y la entrega de la sinceridad y la honestidad y haber recibido la oscura mentira y la frialdad.


Autora: Rosa Mª Villalta Ballester