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27 de diciembre de 2015

DESDE LA SOLEDAD




Desde la soledad y en la ignorancia,
desde el temor a no comprender nada,
ante el vicio de darle a todo importancia,
desde la visión de que todo llega y pasa,
ante la desconfianza y su resonancia,
veo un universo en que la pobreza gana,
un mundo al que pertenezco sin ganancia,
una vida ya pasada sin huella dejada,
una voluntad que ya no tiene constancia.
Y duele sentir una soledad regalada,
y confiar en quien mejor la distancia,
y sanar las heridas de un alma dañada,
y … pasar la vida … desde la infancia.
Y  desde el alma una inmensa llamada,
al corazón que cierra ya su instancia.
Y ya, desde la soledad y el silencio,
una vida sin desengaños ni recuerdos.


Rosa Mª Villalta

26 de diciembre de 2015

NO ECHO DE MENOS






No  echo de menos la amistad,
ni la las palabras que nada tienen,
ni la confianza que mal hace,
ni el deseo por algo realizar.
No echo de menos tener sueños,
ni tampoco objetivo al que llegar,
ni felicidad ni tampoco riqueza,
ni tampoco a nadie para hablar.
Tan solo deseo estar en soledad,
el verdadero refugio para el mal,
deseo confiar en ese mi refugio,
para desde él poder vivir en paz.


Autora:  Rosa Mª Villalta Ballester

23 de diciembre de 2015

MIS NAVIDADES



MIS NAVIDADES


Quizás sea alguien raro, pero ahora no siento nada especial por ser Navidad. Siento nacer día a día, agradecer que estoy despierta y con vida, sentir el sol que me acaricia, …, pero sinceramente no siento nada especial estos días.
No acabo de entender porqué sólo las buenas intenciones, incluso los nuevos retos se hacen ahora, porqué los buenos deseos, las buenas intenciones surgen tan solo estos días.
Me considero tal vez rara, extraña, distinta. Tal vez sea porque cuando la gente está en verano disfrutando de las vacaciones estivales, yo, entonces, recuerde las frías navidades. Quizás sea por mi falta de creencia o fe o tal vez por su presencia, considero que las buenas intenciones, la buena navidad, la verdadera navidad, se da en cada uno de los días del año.
No comprendo tanta compra, tanta comida por ser Navidad como si los demás días del año no fuese necesario un buen plato de comida, como si el banco de alimentos solo fuera necesario durante estos días.
No, no lo comprendo ni lo comprenderé. Todo el mundo se regocija en dar las Felices Fiestas, Próspero Año Nuevo; sin embargo, en el tercer o cuarto día del año, desaparece toda buena intención.
Una nueva navidad nace del corazón diariamente, independientemente del mes y día del año.
Creo en la constancia de intenciones, en la voluntad de continuación y no en frases preciosas que ninguna verdad llevan.
¡Ojalá que la navidad se celebre no  tan solo en diciembre sino en cada día del año y sin tanta comercialización ni gasto añadido!

¡Que sean todos muy felices!, es algo que deseo siempre de corazón y con constancia aunque no esté en cada uno de sus hogares, aunque no esté físicamente a su lado.


Abrazos.

12 de diciembre de 2015

CUÁNDO ES NAVIDAD






¿Habrá Navidad para los que lloran,
para los que luchan por sus heridas sanar?
¿Habrá Navidad para quien hambre pasa,
y ni casa ni nadie que le dé un hogar?
¿Habrá Navidad para quien el rencor llama,
y la ira y la maldad son su despertar?
Quizás, la Navidad no sea ahora el alba;
tal vez, esta fecha sea solo un reclamar,
que al corazón su calma es lo que sana,
y no ahora precisamente tiene lugar.
Quizás, para quienes su fe es ya pasada,
este evento a su alma siempre llegar,
que no solo es Navidad cual una llama,
pues la luz de nacer a cada cual su hogar.
Y no hay mejor nacer que una mirada,
allá dentro donde nadie pueda entrar,
sin saber estación ni mes su llegada,
sin ostentación y sin ninguna duda dar.
Pues no hay mejor Navidad formada,
que, en cualquier momento, reflejar.
Y, como una hermosa flor bien cuidada,
hacer de sus raíces todo un comenzar.
Quizás para muchos Navidad cosechada;
para otros, …, la cosecha de todo andar.



Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

11 de diciembre de 2015

COSAS IMPORTANTES






A nadie y nada hay que ignorar. A veces, las cosas más nimias y las personas que peor impresión nos dan son las que más nos aportan.
En este mundo consumista y competitivo se han dejado de valorar las cosas más importantes como la confianza, la armonía, la sinceridad, …
Es muy común el sentirse utilizado por alguien, el desear las cosas más valiosas, como si lo más importante fuera eso, el valor.
Y, ¿dónde se halla la verdadera riqueza, en el valor material? ¿dónde se halla el verdadero valor de las personas?
En la mayoría de ocasiones desperdiciamos cosas de gran valor humano, de gran riqueza, que tenemos delante nuestro y no logramos percibir, valorar. Así pasa también con las personas.
Hoy en día, cada vez hay más gente sola; las personas nos quejamos de soledad; pero también somos selectivos; no todas las personas nos van.
¡Cuántas veces hemos despreciado a personas que nada nos creemos nos aportan o nos caen mal o no son simplemente de nuestro agrado! ¡Cuántas oportunidades hemos dejado pasar!
Y desde mi rinconcito personal puedo asegurar que he despreciado y desperdiciado oportunidades  tanto humanas como situaciones que, posiblemente, me hubieran hecho más armoniosa y alegre el presente pero que bien sea por prejuicios o temores que se nos imponen, no he sabido valorar de una manera objetiva.
En el camino de esta vida, hay personas y situaciones que se nos presentan y desperdiciamos sin ni tan siquiera valorarlas. Y ¡qué error más grave no hacerlo!



Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

7 de diciembre de 2015

DEJANDO EL LAMENTO





Nostalgia que se apodera, que enmascara la realidad, que pone una tela para no ver dónde llegar. Sentimientos que se apoderan de nosotros dando rienda suelta a nuestro corazón, sin parar, sin control, solamente un algo sacar.
¿Cuántas veces hemos errado por nuestro impulso? ¿Cuántas veces hemos dicho “si volviera a pasarme, actuaría de otra manera”?
No es fácil el control cuando la persona está habituada a realizar una manera de actuar; pero se puede aprender a cambiar, a dejar de errar, a hacer mejor, a ser mejor. Lo importante de todo es darse cuenta del error y tener la voluntad de cambio.
¡Cuán grande es el regalo de cambiar a mejor, de mejorar! ¡Qué difícil es pero vale la pena!
En la mayoría de las ocasiones es más fácil acomodarse a un tipo de actuación, quejarse, lamentarse y culpar a otros. En la mayoría de la ocasiones, es más cómodo decir “no puedo”, “no sé”, … porque esto  supone un esfuerzo, supone dejar nuestra manera cómoda y empezar una forma diferente que nos abre las puertas para poder decir “puedo”, “sé”, … y sobre todo “quiero”.
A menudo decimos “quiero pero no puedo”; es posible que alguna vez sea verdad, pero la mayoría de las veces resulta más atractivo decir y pensar así parra actuar de manera cómoda ante cualquier situación que nos sea difícil.
Anclarse en nuestros pensamientos pasados, en nuestras actuaciones pasadas, en nuestros pensamientos que pueden o no ser objetivos es algo muy pero que muy difícil de dejar; pero aseguro en primera persona que es lo más sano y lo realmente reconfortante.
Cuando hago balance sobre cómo me ha ido, ya sea a final de año como a final de mes como a final del día, me cuestiono qué he hecho diferente o qué he pensado diferente o qué he visto de manera diferente. Es una verdadera pena caer en el hábito, en la rutina, pues la armonía requiere diferencia, impulso, deseo, esperanza.
Es más que importante tener motivación. Cuando no existe ni para uno mismo, el principio a tener en cuenta es hacer, actuar. Cuando se llega a la des-motivación, des-ilusión, no hay que repetirse una y otra vez la ausencia de las mismas sino romper, cortar el des- y mirar de forma diferente lo que acontece alrededor nuestro.
Es muy importante observar cómo miramos, cómo vemos las cosas, a las personas, si escuchamos, si somos capaces de escuchar, de sentir, de transmitir. 
Es más que necesario utilizar nuestros sentidos, nuestros ojos, nuestros oídos, nuestro tacto, nuestra piel, el gusto, y sentir el roce de la vida por nuestro cuerpo.
Y si hay algo muy claro es que la ilusión y la motivación nacen únicamente de uno; nada ni nadie es responsable de la ausencia o falta de ilusión o motivación.
Y solamente dejando de anclarse en la queja y el lamento, en la compasión, quizás sea posible lograr salir de uno mismo y hacer a nuestros sentidos su paso dar.


Autora: Rosa Mª Villalta Ballester