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24 de enero de 2016

ESPERANZA





Cuando se tiene una mínima ilusión, se tiene esperanza, aquello que mueve a conseguir que la ilusión se haga realidad.
Se carece de esperanza cuando no se tiene meta a la que llegar, cuando se cae en un pozo profundo del que no se sabe cómo salir.
Por ello, hagamos de nuestra vida una ilusión, aunque no sea certera, aunque no creamos que puede llevarse a cabo.
Ilusionarse es algo imaginario, algo que anhelamos se haga real. No hace falta tener grandes proyectos sino pequeñas metas, pequeñísimas que nos dejen tener esa esperanza para poder continuar.
Esperanza de poder hallar el sosiego y la calma, no ya la felicidad pues la felicidad es algo superfluo, algo que quizás no se pueda alcanzar.
Nada hay de malo en intentar un sueño, una ilusión. Malo es no tener dicha fantasía, dicha ilusión que no permita que la esperanza nazca.


Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

21 de enero de 2016

SEMANA 3 DE 52 PALABRAS DE SINDEL: HEROES







Héroes que pasan por la vida,
sin ser reconocidos, valorados;
esas personas que escuchan,
que actúan sin ninguna duda.
Ahí están cuando más precisa,
en circunstancias nada divinas,
cerca del peligro, lejos de la ira,
allá donde el mal tiene cabida.
Ésos que con su instinto van,
dejando huellas … sin anunciar,
… siendo víctimas sin agotar;
y … por instinto … su actuar.
Los que silencian su victoria,
y cual su dicha es siempre dar.
Héroes que olvidan medallas
y cuyo fin es únicamente amar.
Sí, héroes cuya voluntad gana
y no buscan jamás el ganar;
los que se apartan de batallas,
porque huyen de toda maldad.
Y ellos, …, en silencio , …
son héroes sin nada esperar.

Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

15 de enero de 2016

CUANDO GRITA EL SILENCIO





Nadie entendía sus palabras, o sus gemidos, o cualquier sonido que emitiera por su boca. Nadie era capaz de entender sus peculiares rabietas así como su agresividad que, sin ser intencionada acababa en ella, en agresividad.
Rubén gritaba y gritaba, no hablaba, sentía supongo impotencia por no poder expresarse, por no poder pedir o quizás, porque no había nadie hallado la manera de que lo hiciera.
Se pensó si estaba sordo, si estaba loco, si …
Todo menos pensar que él sufría, sufría por no poder comunicarse con los demás, por no saber expresar lo que por su mente se hallaba.
Aun hoy él se muerde quizás de rabia, quizás sea la única manera de aplacar sus lágrimas porque la sonrisa proporcionada era un rayo de luz para con quien con Ruben momento a momento se hallaba.
Lo cierto es que otra sonrisa, la paciencia, un beso, un abrazo, …, era la mejor medicina para hacer que, en la mayor parte de las ocasiones, la agresividad que tanto sacaba se convirtiera en una gran sonrisa y en una suave caricia.
Nadie … nadie podrá saber jamás, lo que en la mente de ese niño acontecía. Y todos podrán hacer siempre un esfuerzo para que ese niño inquieto quien nadie entendía pasara a ser un ser que, al menos, se escucha y se anima.
Escuchar desde el corazón, desde el alma. Escuchar algo más que gritos secos y desespero que a saber, su mente, decía.


Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

11 de enero de 2016

DESENCUENTRO: SEMANA 2 DE 52 DE SINDEL





No era una anciana. Tampoco una niña. No era sino el reflejo de alguien que dejaba de ser ella misma. No tenía buenos recuerdos que le hicieran sentir bien. Ni tampoco sensaciones ni vivencias que le hicieran tener dentro esa niña que le impulsa a vivir de forma intensa cada instante de la misma.
Ella quería hallar la forma de conectar con esa niña que hay en cada uno de nosotros y, desde ahí, empezar ese camino tan difícil que es la vida y que tanto anhelaba.
Hasta ahora, su vida era una línea continua  que ni tenía oscilaciones, ni ilusiones, tal vez fantasías que jamás había intentado hacer realidad.
Y no era anciana. Y no era niña. Aunque sí lleva tras de sí la niña que le empujaba a vivir o quizás a morir.
Quería encontrar una sintonía entre su presente y su pasado y empezar a dar pasos que implicaran dejar la fantasía y vivir cada segundo de su presente pues el tiempo pasa deprisa y ella no deseaba dejar las horas del reloj en vano.
Y se daba cuenta que su presente era harto difícil y su pasado de nada servía recordar excepto para dejarlo y seguir hacia delante.
Por fin ella, que no era niña, que no era anciana, mantenía el desencuentro que deseaba desprender  y que le permitía vislumbrar, a través de unos cristales limpios, la belleza que tras ellos, había.
Y ése era su objetivo, su meta: el encuentro que le permitiría vivir su presente en armonía.


Rosa María Villalta Ballester

10 de enero de 2016

CUANDO NADA QUEDE






No se trataba de tener alas. Él las tenía pero estaba destinado a no poder volar. También ella buscaba cobijo entre las sombras de los árboles, respirar, sentir la frescura y la fortaleza que ellos desprenden. Aun recuerda su primera vez, cuando iba con su abuelo a jugar bajo su frondosa copa. Su abuelo le decía que estos árboles eran el futuro de la naturaleza, el cobijo de muchas almas, el despertar de muchos enamorados.
En aquel entonces no entendía el sentido de las palabras del abuelo pues tan solo contaba con siete años. Ahora, que han pasado cuarenta, ahora que dichos árboles arden bajo las llamas a causa de un criminal que las causó pues no puede calificarse de otra manera a esta persona, …, ahora, …, el abuelo no está pero retumban sus palabras en su mente.
Ya los pájaros se han ido, no se oye su trinar. Mas los que ahora veía, en el suelo, sin sus alas poder despegar.
El aroma a bosque, a árboles, a frescor, se ha convertido en el pestilente olor a basura, a fuego, a humo que solo lleva destrucción.
Y recuerda un mar limpio, azul, como el cielo; recuerda que nada había que no fuera sino los que en él habitaban, la fauna que en ella se hallaba.
¡Cuánta contaminación, destrucción! ¡Qué pérdida de sentidos para la humanidad! ¿Qué será de las generaciones venideras que su rastro encontrarán?
¡Cruel humanidad la que solo piensa en desperdiciar algo que nos ha sido regalado sin pedir y sin rogar!
Ya las lluvias casi desaparecen y cuando lo hacen, …, ¡ahí su devastar!
¿Será que la naturaleza devuelve con su rabia tanta destrucción y tanto devastar?
¡Qué pena no tener en cuenta que sin la naturaleza nuestro futuro se acorta sin cesar!
¿Qué será del oxígeno sin ningún árbol quedar?¿Qué será del color hermoso de esos paisajes que tanta serenidad dan y tanto bienestar?
El pájaro que yace sin vida y sin poder ya volar, nada puede ya trinar.
Y el abuelo, cuyos restos yacen bajo el árbol que con él jugaba, dejarán de absorber el frescor y la seguridad de las fuertes y grandes raíces del árbol tan inmenso que a tantas personas su felicidad proporcionaba.
Y ésta que escribe, testigo de tanta desolación y de tanta crueldad, impotente apagar la llama que asola nuestra naturaleza y nuestro respirar, lejos está de respirar ya de esos árboles que tanto le gustaban y ese mar limpio lejos de la contaminación que el ser humano en ella desprenden. Y no halla sentido a quien con tanta malicia y de forma intencionada destruye algo tan maravilloso como esta nuestra naturaleza que ha de ser mucho mejor tratada.



Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

7 de enero de 2016

EN MIS SUEÑOS










Es mucho mejor tener sueños que vivir sin ellos. En mis sueños tengo un sueño. En él nadie interrumpe su ilusión, su alegría, su vigor. En mis sueños, soy libre, hago aquello que en la realidad no soy capaz. Todo cuanto ocurre en ellos es aquello que ni siquiera soy capaz de imaginar. Son tal vez ilusiones; o tal vez, desgracias, tristezas; o tal vez esperanza. En mis sueños cabe todo tipo de emociones. En mis sueños despierta, alcanzo la meta de un mejor estar; acaricio el cariño, la ternura, la sensibilidad. En mis sueños, mientras duermo, no solo hay ilusión y alegría; también hay temores, temblores, gritos, palabras, sudación.
¿Qué frena mis sueños? Yo misma soy quien los freno; quizás porque no los vea jamás cumplidos; o quizás, porque no tenga la fuerza suficiente de poderlo a cabo llevar; tal vez porque algo o alguien pueda detenerlos o, voluntariamente, dejen de ser eso, sueños.
En mis sueños no soy yo misma, soy quien desearía cambiar; pero sé que al despertar son eso, sueños que, lejos de la realidad, se hallan en una amarga existencia que se sobrelleva sin saber cómo porque hasta en mis propios sueños me ahogo en la profundidad.
¡Cómo me gustaría que al final de mi vida alguno de mis sueños hayan sido realidad!


Rosa Mª Villalta Ballester

4 de enero de 2016

SEMANA 1 SINDEL AVEFENIX: RECIEN NACIDO




Todos esperaban la llegada de esta nueva vida que había sido engendrada tras nueve meses de gestación. Y … ¡por fin llegó ese día! ¡ese día tan esperado, tan soñado!
No era una día cualquiera. Este día cambiaría el rumbo de sus vidas.
El recién nacido les estaba aportando más de lo que ellos pudieran imaginar. Alguien que no hubieran imaginado querer con tanta generosidad.
Cambiaron como pareja, para ser familia. El recién nacido era alegría y nada más.
En sus anhelos, estaba él. En sus miradas, estaba él. En su presente, estaba él. Y también estaba en su futuro; porque algo que había que tener en cuenta recién nacido es algo pasajero para disfrutar cada instante mientras dura; pero que, con el tiempo, pasa a ser un bebé, un niño, un joven y un adulto.
Es precioso contar con un recién nacido, ya sea año, ser, o sueño; pero hay que tener en cuenta que durante el tiempo que permanezca debería ser tratado y soñar con él como tal, porque hasta que deje su existencia, no dejará de ser como un recién nacido para su alegría forjar.


Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

3 de enero de 2016

COMO LAS FLORES



Las flores se secaban en el jarrón; ella las miraba como pasan las horas del reloj, preguntándose si sufrirían, si notarían su deterioro.
Su fragancia ya comenzaba a dejar su frescor y ella precisaba algo que le proporcionara armonía, o no sabía qué.
Así estuvo toda la tarde, hasta la noche. Claro no tenía su pensamiento. Sabía que era como una flor, ya marchita, pues todo cuanto hacía era exactamente eso, estar.
Sabía que, tal vez a diferencia de esas flores, no había sino hecho daño, como si estuviera llena de espinas y nadie pudiera acercarse a ella.
Eso sentía, estar llena de espinas. Ella sabía qué es la amistad, había conocido a otras personas, como flores, que estaban junto a ella; pero no  supo valorarlas. Y ahora, sin nada que ofrecer, recordaba a esas personas que habían pasado en su vida.
Unas repletas de colores, de aroma, de fragancia; otras insignificantes pero que habían sido para ella verdaderas compañeras; hasta las repletas de espinas le gustaban, tal vez, porque ella las comprendía; otras grandes, otras pequeñas.
No todas las flores eran iguales; sin embargo, ella prefería no distinguir ya unas de otras. Había aprendido que todas las flores son iguales de importantes y a todas hay que cuidar. Pero su desgana había hecho dejarlas pasar, sin interés alguno, sin darles la importancia que tenían.
Y así, estaba ella, como las flores que tenía ante sí y que, una vez más, había descuidado.
Y no. No podía culpar a nadie. Ella estaba sola por no cuidar a las flores que había tenido una y otra vez.
Nadie, excepto ella, era la responsable de las flores.
Por lo menos, antes de desaparecer como las que tenía ante ella, había aprendido a valorar que las personas no se distancian por desprecio sino que ella había hecho que la distancia fuera grande por no regar y cuidar con sigilo las flores que tenía a su alrededor.
Una amistad, un familiar, cualquier persona que se precie, hay que cuidarla y valorarla. Y cada uno de nosotros somos como flores que hay que regar y cuidar porque nacemos, crecemos, sentimos, nos relacionamos y, finalmente, morimos.


Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

CICATRICES PROFUNDAS























¿De qué sirve el pensamiento,
razonar, esperar, confiar?
¿Para qué existen las palabras,
que a ninguna parte van?
¿Por qué si existe soledad,
se niega la sociabilidad?
¿Dónde se halla la sinceridad,
si se promete lo que no se da?
¿Existe acaso la alegría,
cuando la mentira viene y va?
¿Qué puede hallar el corazón,
sino cicatrices sin poder sanar?



Autora: Rosa Mª Villalta Ballester

1 de enero de 2016

OBJETIVOS PARA ESTE NUEVO AÑO








OBJETIVOS PARA ESTE NUEVO AÑO


1º.  Aprender a ser mejor persona y alcanzar la paz interior.
2º. Dejar el egocentrismo y pasar a la solidaridad y el altruismo.
3º. Cuidar tanto mi propia salud como la de los que me rodean.
4º. Tener en cuenta cuantos valore poseo y no menospreciarlos.
5º. Luchar por metas a corto plazo y seguir en busca de más.
6º. Sentir deseo, alimentar la esperanza y la alegría.
7º. Repartir sonrisas y proporcionar bienestar.
8º. Dejar la queja y pasar a “hacer” que es lo que importa.
9º. Apartar miedos e inseguridades para tener autoconfianza.

10º. Tener más empatía y escucha para con los demás.
11º. Agradecer en cada instante cuanto a mi alrededor hay.
12º. Contribuir al bienestar de cuantos me rodean.